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Medicina natural para todos

medicina natural para todosLa presente obra es el fruto de un trabajo de más de diez años de continua investigación. Acudí a todas las obras existentes hasta el momento al respecto y a las investigaciones legadas por nuestros antepasados como por ejemplo el doctor José Gerónimo Triana.  La revisión de la obra del doctor Triana, que es muy amplia, me permitió también recuperar su nombre y su trabajo que desafortunadamente es más conocido en el exterior que en su patria.

El objetivo es difundir el conocimiento sobre la flora medicinal para que nuestros coterráneos tengan el acervo cultural de lo que poseen, para que lo disfruten y si es posible, lo exploten.

Es muy conocido que en Estados Unidos y Europa se venden anualmente millones de dólares en plantas medicinales y que a sus vez se ha comprobado que son muy eficaces en numerosos tratamientos.

  Me llamó la atención profundamente el hecho, que al investigar exhaustivamente sobre nuestra flora, encontré las sorpresas maravillosas y los errores más inauditos cometidos contra ella. Cuando éramos niños solíamos jugar con mis hermanos y amigos en el campo y muchas de las hierbas y plantas que pisoteábamos o arrancábamos, tenían un valor terapéutico (medicinal) incalculable, como por ejemplo el candur, el jengibrillo cortadera, que tiene, entre otras, propiedades antivenéreas.

 Por esta razón si el Ministerio de Educación toma nota al respecto, incluyendo dentro del pensum académico de primaria y secundaria, un estudio más profundo de nuestra flora y fauna, le estaría haciendo el mejor servicio al país, a nuestras próximas generaciones y al universo.

 Nuestro campesino tiene todo a la mano y no tiene nada, porque aquellas plantas que no conoce, y que se dan en una forma silvestre, como maleza, no le dejan producir sus frutos.  Por ejemplo el Digitalis llamado vulgarmente Dedalera  es una planta en forma de  maleza que afecta los cultivos de papa, cebada, trigo y otros, pero es un medicamento extraordinario a nivel cardiaco y del aparato circulatorio, lógicamente en dosis infinitesimales (por debajo del mg.) y debe ser prescrito por el médico porque es también tóxico.Cuantas veces ha fallecido el labriego en un surco y quizá en algunos instantes antes pudo haber arrancado esta planta o maleza sin saber que lo que acababa de destruir habría podido salvar su vida.

Nuestro deseo es hacer que toda persona, en cualquier profesión u oficio pueda tener fácilmente el conocimiento de las plantas medicinales que tiene cerca y a la mano, de ahí el título de la presente obra.